
Medio centenar de empresas alemanas contribuyeron a consolidar el dominio de los nazis durante el Tercer Reich y, en las primeras décadas tras la II Guerra Mundial, evitaron enfrentarse con su responsabilidad como lo hizo gran parte de la sociedad en Alemania. Sin embargo, ahora reconocen su papel en los crímenes nazis. Un total de 49 empresas alemanas, entre ellas: Bayer, BASF, Bosch, Evonik, Siemens, Deutsche Bahn, Volkswagen, Lufthansa y Rheinmetall, asumen actualmente su responsabilidad histórica en los delitos perpetrados y muestran su rechazo al antisemitismo.
