Los chorretones negros sobre la vieja calzada gris acreditan que muy cerca hay brea fresca. Exacto, el brillante pavimento aún sin delimitar los carriles, señal de obra recién estrenada, recibe los primeros neumáticos tras dos meses de desconexión para el puente de San Esteban de Gormaz (Soria, 3.000 habitantes) tras colapsar en marzo durante la ola de temporales. El puente. El único puente, el imprescindible puente, el puente que conecta la carretera N-110 en su rumbo desde el suroeste hacia el norte de Soria, o viceversa. La infraestructura inutilizada ha requerido semanas de 45 minutos de rodeo y grandes trastornos para la comarca hasta que el Ministerio de Transportes, entre choques con el Ayuntamiento, lo ha arreglado. Un par de kilómetros más allá, la Junta de Castilla y León y el Ejército preparan un paso provisional, cuestionado porque el viejo se ha restaurado y el prometido, además de temporal, aún tardará en inaugurarse.
