Después de casi cuatro horas de picar piedra, Rafa Jódar, llamado a ser uno de los escuderos de Carlos Alcaraz durante la próxima década, lanza la raqueta al aire y lo festeja con rabia. Aparentemente frío, ese corpachón esconde fuego. “¡Sííííí!”, vocifera el madrileño, feliz y enrachado. Tras sortear los tres compromisos de la fase previa, este martes da continuidad a la buena marcha y después de mucho correr y mucho sudar y mucho sufrir, demostrando que también es de mollera dura, firma una victoria (7-6(6), 6-1, 5-7, 4-6 y 6-3, tras 3h 51m) de alto valor simbólico: es la primera en la ATP y además en un grande. Se encontrará en la segunda estación con el checo Jakub Mensik, verdugo de Pablo Carreño (7-5, 4-6, 2-6, 7-6(1) y 6-3, en 4h 13m).
