El asturiano Fran Gayo ha fallecido en Buenos Aires este jueves, donde residía, a los 55 años, víctima de un cáncer. Fuerza de la bonhomía, motor de expansión de entusiasmo, el legado de Gayo es intangible, y lo han recibido miles y miles de personas que hayan visto a lo largo de tres décadas alguna sesión de cine programada por él en festivales, centros culturales y exposiciones, o que le hayan leído o hayan escuchado alguna canción de Mus. Hasta el final le han acompañado su esposa, la estupenda cineasta argentina Milagros Mumenthaler (Abrir puertas y ventanas, que ganó en Locarno en 2011, y La idea de un lago) y su hijo Olmo.
