María Esteve no puede negar que es hija de su padre y de su madre. De cerca, a sus 50 años, el rostro de la primogénita de Antonio Gades y Pepa Flores, que saltó a la fama como actriz hace dos décadas por su papel en la película El otro lado de la cama, es una mezcla de la dulzura de los rasgos de la legendaria Flores y la angulosidad y determinación de los del mítico Gades. Ella lo sabe, claro. Pero lleva toda la vida luchando por ser juzgada por ella misma y no por su estirpe. Convenimos mantener esta entrevista con la percha periodística del estreno en Madrid de Carmen, de Gades y Saura, el ballet flamenco concebido por ambos genios, coincidiendo con el 150º aniversario del de la ópera de Bizet. Esteve, presidenta de la Fundación Gades, la entidad que gestiona el legado artístico de su progenitor, se muestra tan extremadamente educada al hablar del artista como reservada en cuanto se intenta ir algo más allá de su obra.
