Óscar Zaldívar, al que todo conocen como Pollo, andaba peleando en 2023 contra la Ley de Discapacidad e Inclusión de Durango, su Estado. El texto decía que “se procurará” que el 2% de la plantilla laboral pública y privada sea para personas con discapacidad. El problema con la ley no era ni siquiera la cifra —que era ya mucho menor al 10% de población que representa este colectivo en Durango—, sino el verbo. “Imagínense, diputados, que les digan, ¿se procurará pagarles cada 15 días?“, repetía Zaldívar, que tiene 33 años ahora y es ciego: ”No quieren que se procure, ¿verdad? Quieren que sea obligatorio». Los legisladores, cuenta Pollo, tuvieron “el talento de empeorar lo que ya estaba mal” y decidieron atajar el problema quitando el 2%. “Ahora ya no hay ni siquiera hay cifra. Que se procure”.
