Sin miedo para seguir avanzando. Del largo saludo del papa León XIV desde el balcón en que se ha presentado al mundo como obispo de Roma y nuevo pontífice de la Iglesia católica, cabe sacar varias conclusiones, pero las resumo en el titular de este análisis. En primer lugar, el nombre, León XIV. Su predecesor con ese nombre fue el papa de la Rerum Novarum, que definió la doctrina social de la Iglesia romana cuando ya había perdido a los intelectuales y llevaba camino de enajenarse a los obreros. No ha sido nunca una doctrina revolucionaria (de hecho, nace contra el sindicalismo de clase, contra el socialismo, contra el marxismo), pero abrió camino a una iglesia abierta a ese mundo después de las sicópatas cerrazones de Pío IX, con su Syllabus y la lista de las ideas y los libros prohibidos. El papa Prevost deja constancia, eligiendo ese nombre, de sus orígenes misioneros, que son siempre un vivir entre los pobres y para los pobres.
