Utah se convirtió en el primer Estado en prohibir la adición de flúor en el agua potable, retirándole el derecho a las comunidades a decidir si agregan o no la sustancia al líquido de consumo. El flúor fortalece los dientes y reduce las caries al reponer los minerales perdidos durante el uso y desgaste normal, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Casi dos tercios de la población estadounidense recibe agua potable fluorada.
