La historia de Larrick Ebanks, de 58 años, y el equipo médico del hospital de Son Espases, en Palma de Mallorca, arrancó en diciembre de 2021 cuando este ciudadano británico residente en Baleares acudió al centro sanitario con una neumonía bilateral grave desarrollada tras contraer el covid. Su estado era crítico y el equipo médico acordó inducirlo al coma para conectarlo a una máquina que sustituyera el funcionamiento de sus pulmones, afectados gravemente por el virus. Ebanks llamó a una amiga para avisarle de lo que iba a pasar y despedirse hasta que volviera a despertar, no sabía cuándo. Fueron 82 días. Casi tres meses inconsciente, conectado a una máquina que extraía su sangre, la oxigenaba artificialmente y la devolvía a su cuerpo, permitiendo a sus pulmones descansar para recuperarse. Es el paciente en Baleares que más tiempo ha estado conectado a esta máquina.
