Bruselas, además de ser la sede de las instituciones de la UE y de la OTAN, también acoge las oficinas centrales de la empresa Euroclear, que gestiona miles de millones de activos rusos congelados desde el comienzo de la guerra contra Ucrania. No es sorprendente, por tanto, que la capital belga concentre buena parte de los esfuerzos de la inteligencia rusa. Una investigación periodística de varios medios europeos acaba de identificar a 20 diplomáticos rusos expulsados de Bélgica por espías en 2023, considerada como la mayor oleada de limpieza de inteligencia en la historia reciente de este país. Pero la lista es mucho más larga. Y, probablemente, los no identificados, muchos más. En toda Europa.
