Hacía tanto calor en Sevilla que hasta unos diez minutos antes del inicio del partido no se llenaron las gradas del Sánchez Pizjuán. El día de playa que vivió la capital de Andalucía propició que sus calles permanecieran invadidas por sevillanos y muchos visitantes. Era un día de partido grande y bien que se notó en los alrededores del estadio. La fiesta fue de las grandes a la conclusión del partido. El Sevilla se estrenaba en casa venciendo con una goleada al Barcelona (4-1), al que no derrotaba en su feudo desde 2015.
