El humanista Rafael Altamira, un “liberal de raigambre republicana” al que “su patria condenó al exilio”, según sus descendientes, se ha convertido en el primer represaliado por el franquismo que ha protagonizado un funeral presidido por el rey Felipe VI. El acto, celebrado este lunes en el cementerio de El Campello (30.600 habitantes, Alicante) culmina un proceso de repatriación de los restos de Altamira y los de su mujer, Pilar Redondo, desde el Panteón Español de México, en el que fue enterrado en 1951, hasta el del municipio turístico alicantino. Descansará en el lugar en el que quería retirarse de la vida oficial, según expresó en una entrevista.
