El caso de Alexa y Leydi, las dos niñas de 7 y 11 años muertas a balazos el martes en Badiraguato, en la sierra de Sinaloa, parece algo más complejo de los relatos que han aparecido en los medios estos días. Familiares de las menores señalan que no fueron víctimas del fuego cruzado, explicación que aparece en decenas de notas, pero que no figura en ningún comunicado oficial de autoridades locales o federales. En vez de eso, aseguran, militares dispararon contra ellos, sin darles el alto. Producto de los disparos, las dos niñas murieron, otros dos menores de 12 y 14 años resultaron heridos, igual que el matrimonio que iba en la parte delantera de la camioneta, padre y madre de una de las niñas fallecidas.
