La situación de las universidades y, por extensión, las perspectivas de la investigación científica en los Estados Unidos presentan un panorama desolador. El ataque de la Administración de Trump tiene mucho más de estructural que de episódico. En estos primeros cien días de gobierno republicano se ha comprobado que hay una voluntad sólida de luchar contra todo lo que implique defensa de la diversidad, de la inclusión y de la equidad, defensa de la libertad de pensamiento, defensa de los valores esenciales que han caracterizado a las democracias contemporáneas desde 1945. En este sentido, no es casual que las universidades y sus docentes, estudiantes e investigadores, hayan sido especial objeto de ataque y de intimidación.
