Mientras los gobiernos de Occidente asisten atribulados al desplome de la arquitectura geopolítica vigente durante décadas, el Congreso español transita en su bucle: Aldama, Ábalos, Begoña Gómez, Errejón, los pactos con el independentismo… Y, como aderezo picante del menú, la prostitución, una de las palabras que se arrojaron con mayor insistencia durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles. El PP ha hallado un filón en el escándalo de José Luis Ábalos y la contratación en empresas públicas de una amante del exministro. Y lo ha convertido en asunto principal del debate parlamentario.
