Cuatro jornadas después del regreso de Joaquín Caparrós al Sevilla el equipo no ofrece señales de reanimación. El equipo que no hace tanto acumuló en sus vitrinas siete Europa League se deberá de fajarse el próximo martes en una final que no vio llegar, un duelo contra Las Palmas en el Sánchez Pizjuán con la permanencia en Primera División como objetivo. Dos empates en casa y dos derrotas a domicilio tras el volantazo dado con la destitución de García Pimienta han acabado de complicarle la vida al equipo que en Balaídos cayó (3-2) tras disputar más de medio partido con un hombre más que el Celta, que se instala en la séptima posición, la última que da derecho a entrar en la competición fetiche del sevillismo.
