Cuando un cuerpo se sumerge hasta la altura de la clavícula dentro del agua, se puede llegar a sentir hasta un 90% más ligero. O sea, que si alguien pesa 100 kilos en tierra firme, flotando en una piscina se sentirá de apenas 10. El líquido empuja el cuerpo hacia arriba, como si intentara devolverlo a la superficie, resistiéndose a compartir su espacio. Este fenómeno físico, conocido como principio de Arquímedes, es lo que hace que los ejercicios aeróbicos acuáticos usualmente sean los más recomendados para que las personas con sobrepeso u obesidad comiencen a fortalecer sus cuerpos. También para perder peso y reducir el tamaño de la cintura, según reporta un análisis de datos agrupados, publicado este martes en la revista BMJ Open.
