Iba a ser la medida estrella para fomentar el ahorro de cara a la jubilación pero va camino de quedarse en agua de borrajas. El fondo de pensiones de empleo de promoción pública (FPEPP) —conocido a menudo como el macrofondo de Escrivá, el ministro de Seguridad Social que lo creó—, es un vehículo destinado a captar miles de millones de euros de pensiones privadas de funcionarios, trabajadores de pymes y autónomos. Pero ahora ha quedado prácticamente descabezado. Los cinco miembros independientes de su comisión especial de control han dimitido y denuncian la inacción del Gobierno, las gestoras y los sindicatos para desarrollar este instrumento.
