No corren buenos tiempos para la ayuda al desarrollo. El Gobierno de Estados Unidos ha cerrado casi por completo su agencia de cooperación internacional, Usaid, la mayor del mundo. La filantropía se encuentra en momentos bajos. El multimillonario Bill Gates, uno de los hombres más ricos del mundo, ha querido intentar un giro drástico a esta tendencia con un anuncio también tajante: su fundación desembolsará todos sus fondos y la inmensa mayoría de la fortuna personal del fundador de Microsoft, en total unos 200.000 millones de dólares, para impulsar causas benéficas a lo largo de los próximos 20 años antes de cerrar definitivamente sus puertas el 31 de diciembre de 2045, décadas antes de lo planeado.
