Corría el año 2023 cuando un todavía desconocido en Valencia Carlos Mazón ganaba las elecciones en la Comunitat Valenciana y corroboraba que los números le salían para conformar un gobierno junto a Vox. Después de años refugiados en la Cámara de Comercio de Alicante y, tras la injusta salida de una Isabel Bonig que se echó las lastradas siglas del PPCV a sus espaldas en los años más difíciles de oposición, el zaplanismo volvía al Palau de la Generalitat. Y, esta vez, además, lo hacía por la puerta grande, como los toreros que aparecen en esas corridas de toros que meses más tarde se apoderarían de la programación de la maltrecha radiotelevisión pública valenciana À Punt.
